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jueves, 26 de marzo de 2020

EL futuro de las ciudades (III): construcción vertical, horizontal e inteligente


EL FUTURO DE LAS CIUDADES (III): construcción vertical, horizontal e inteligente

Como comentábamos en el primer artículo de la serie, National Geograpich encargó al despacho de arquitectura S.O.M. (Skidmore, Owengs y Merrill), autores entre otros importantes edificios, del rascacielos UN World Trader Center de Nueva York o del edificio más alto del mundo, la torre Burj Khalifa en Dubái, un boceto de cómo sería la ciudad del futuro, puesto que todos los especialistas, urbanistas, arquitectos, ingenieros, expertos ambientales y demás partícipes del desarrollo embrionario de los lugares donde nos relacionaremos – siempre que no haya un coronavirus circulando por entre las nubes – apuestan porque el futuro del planeta reside en cómo diseñemos nuestras megaurbes que acogerán millones de personas, pues lo pequeños núcleos de población irán desapareciendo y las aglomeraciones serán las protagonistas del mañana.

Imagen 1. Burj Khalifa en Dubái proyectada y construida por SOM.

Un primer peldaño en cuanto a la ECOLOGÍA, los principios que regularían la construcción y diseño serían los recogidos en la tabla siguiente:

PRINCIPIO/ACTUACIÓN
CÓMO
Densidades mixtas
Cuanta mayor densidad y mayor relación habitante /m2, se evita la sobreocupación del terreno
Limpieza de contaminantes
Vertederos controlados limpios de residuos peligrosos; suelos no contaminados y aguas del nivel freático tampoco; sin taparse ni soterrarse.
“Tejados verdes”
Uso de paneles solares y huertos en cubiertas, que favorece la sostenibilidad energética y la agricultura a pequeña escala

Reciclaje automatizado
Recogida de basuras à economía circular à automatización provoca maximizar la reutilización
Tabla 1. Principios de la ecol

En cuanto al apartado segundo del AGUA, habría que apostar por los barrios compactos, para usos mixtos que ofrezcan tos los servicios a poca distancia a pie de hogares y centros de trabajo o mediante un buen transporte público. Es muy importante centrarse en la vida familiar, con zonas verdes, espacios comunitarios, viviendas más amplias que provocará que nuestras familias crezcan más sanas y felices. Y para ello, el transporte es fundamental para moverse por los centros de actividades empresariales y sociales. Los huertos y jardines urbanos, deben contar con una avanzada tecnología hidropónica, que necesitan mucha menos cantidad de agua, pues se basa en los cultivos con soluciones acuosas en general con soporte de grava, arena, etc. Hablando de huertos, no podíamos dejar de pensar en los riegos inteligentes, donde la teledetección y las T.I.C. maximizan la eficiencia de la irrigación en la agricultura urbana. Otro aspecto esencial es la Depuración de Aguas Pluviales, con tres aspectos a considerar:

·         Instalación de biocunetas
·         Jardines pluviales absorbentes
·         Charcas de recogida de aguas de lluvia y filtración
·         Reutilización del 100% de dichas aguas

En cuanto a las cuencas hidráulicas, podemos decir que hay que aumentar la prospección de las cuencas, con rigor en las captaciones, con la depuración del 100% de las aguas residuales, y por lo tanto, la reutilización del 100% de las aguas depuradas con sistemas terciarios en marcha de forma urgente, depuración de las aguas pluviales como se ha comentado y la recuperación de los humedales, actuaciones muy importantes para que podamos generar una CIUDAD ESPONJA donde al 100% del agua filtrada sirva para reponer la capa freática en parques y en Infraestructuras.

En Shanghai se está realizando un TEST, para ver si una ciudad esponja puede proteger una ciudad de las inundaciones, si pueden reactivar los hábitats, y de la subida del mar, disminuyendo la escorrentía y aumentando hasta el grado más alto, la filtración del subsuelo.

En una tercera entrega, nos vamos a centrar en los EDIFICIOS y CALLES INTELIGENTES, y arrancamos con los jardines en las alturas, que suelen utilizarse en rascacielos como los usados por Norman Foster en su proyecto para el edificio del 425 Park Avenue en Nueva York o bien Renzo Piano, en el edificio de Palacio de Justicia construido al Norte de París como podemos ver en las imágenes 1 y 2 adjuntas.

Imagen 1. Render del proyecto de Foster + Partners para el 425 Park Avenue en Nueva York. Fuente: www.arch2o.com

            Estos jardines provocan la circulación del aire, aportan sombras y zonas comunes, donde se puede hacer una vida exterior, que como se decía en el primer punto, la vida social y laboral, puede ser más que saludable. Respecto a la luz, es preferible una iluminación natural, con materiales bioluminiscentes, captadores de la luz solar, además de la altura, otro factor muy importante: los edificios de poca altura con AIRE + LUZ, provoca también un suelo más saludable y un bienestar intrínseco en las personas. Y esto degeneraría en calles verdes, con sistemas de filtración de aguas, mediante monitorización medioambiental y paisajismo con plantas nativas.
           
Imagen 2. Render del edificio Palacio de Justicia de RPBW, de Renzo Piano, donde podemos apreciar las cubiertas vegetales como indicábamos, y los jardines en altura. Fuente: www.floornature.es  

¿Y con la energía?, tendríamos que favorecer la instalación de paredes y ventanas solares, mediante fachadas inteligentes con paneles solares, con doble acristalamiento (o doble fachada) que favorezca la ventilación forzada y aumentar la inercia térmica con muros Trombe. Todas estas medidas irían encaminadas a la optimización energética, mediante un sistema de dispositivos en nuevas construcciones de captación de datos que nos permitan monitorizar el consumo, y maximizar el rendimiento energético. Es evidente, que en la ciudad del futuro, la energía es 100% renovable, y en una zona compacta, la energía generada y consumida es la misma. Es decir, que hay una balanza neutra de Energía.

Fotografía 1. Imagen del Palacio de Justica de París al norte de la ciudad. Renzo Piano Building Workshop. Fuente: www.floornature.es
           
Y para finalizar una batería nos lanzaban desde SOM, para hacer de nuestros barrios, y por ende de nuestras ciudades, auténticos fuertes de bienestar donde aprovechemos todos los recursos disponibles:

·         Restauración de humedales
·         Pérdida de agua 0
·         Agricultura subterránea
·         Viejos espacios, nuevos usos
·         Distritos más densos
·         Potenciar los cursos del agua
·         Absorber al máximo …el 100% à ciudades esponja
·         Calles más inteligentes
·         Paisajismo estratégico
·         Productos locales, mercados locales
·         Apoyo a las PYMEs
·         Distribución y logística mediante centros de distribución automatizados.

Como conclusión debemos de advertir que cualquier planificación urbanística debe contar con los recursos necesarios para todos los usos que se congregan en una ciudad, máxime cuando las ciudades del futuro serán cada vez más numerosas, y sobre todo cuando la planificación debe ser en base a una proyección real, no a corto plazo. En estas líneas, podemos extraer soluciones ingeniosas, que están dando buen resultado en otras partes del mundo. Lo que es evidente es que la densidad de la ciudad será clave y que la tecnología debe convertirse en un aliado de la arquitectura tradicional como nos manifestaba Lord Foster, en el caso de Masar City. Como los techados verdes y las calles inteligentes deben de convivir con las biocunetas, como elementos que ayuden a estabilizar los taludes y aprovechar toda el agua que transporta la cuneta o el pavimento absorbente. Veremos en nuestro siguiente post, el caso de las Sponge Cities.

NOTA: Ver el articulo completo en la serie de www.iagua.es/blogs/juan-jose-argudo-garcia



El futuro de las ciudades. Serie en iAGUA magazine


Como indicábamos al final del artículo anterior, vamos a iniciar una peregrinación por el futuro, que comenzará en un presente y quizás regresemos de forma puntual al pasado, para conocer cómo se fundaron las primeras ciudades, y cómo deberán ser en un futuro próximo que está a la vuelta de la puerta.

Para ello nos apoyaremos en urbanistas, arquitectos, ingenieros, ecologistas, y demás especialistas que nos pongan el dardo en el centro de la diana, y como comentaba en un artículo sobre las herramientas para una gestión eficaz del agua, incidiendo en el cálculo y minoración de la huella hídrica a la hora de producir alimentos o ropa, por ejemplo, en base a lo argumentado por el profesor Arjen Hoesktra, de la Universidad de Twente, en los Países Bajos, creador del concepto de WATER FOOTPRINT, y como otro pilar básico, la economía circular, debido a que si queremos hacer un uso responsable del agua, y sobre todo a la hora de producirla y gestionarla, deberíamos introducir con calzador este concepto en cada uno de los procesos que engloban la gestión del Ciclo Integral del Agua, desde la captación de la misma en las fuentes naturales hasta la reutilización una vez depurada el agua que usamos, puesto que no podemos pensar que con el mero hecho de depurar las aguas residuales estamos cumpliendo con este precepto (es lo que se debería exigir por todos en todos los casos, sin excepción) que debe de estar en la mesa de los ingenieros que diseñan una bomba, que planifican una Estación de Tratamiento de Agua Potable, cómo afecta un nuevo depósito regulador de una ciudad o cómo podemos reutilizar los residuos que generamos en el proceso de mantenimiento y conservación de Estaciones de tratamiento o depuración y/o las redes de abastecimiento o alcantarillado, convirtiéndolos en nutrientes tecnológicos, en lugar de mero desecho que no tiene ningún valor, haciendo una auténtica valorización de los mismos que pongan en valor aquello que eliminamos sin darle una nueva vida. Es la suma de estas herramientas, huella hídrica, economía circular y nutrientes tecnológicos y otras que iremos desgranando, lo que nos permitirá hacer de nuestras ciudades un lugar donde los habitantes quieran vivir y donde probablemente siendo más felices vivan más sanos durante más años.

Y para centrar el tema nos remontamos al año 1925, cuando a un joven arquitecto francosuizo pionero de la arquitectura moderna, de menos de 40 años llamado Charles-Edouard Jeanneret Gris, más conocido por LE CORBUSIER, el seudónimo que adoptó unos cinco años antes, le plantearon la siguiente cuestión ¿Cómo mejoraría la vida de los ciudadanos de la RIVE DROITE parisina? A lo que contestó: “Derribaría las viviendas, estatuas y calles de buena parte, y construiría 18 torres acristaladas de 200 metros de altura iguales, separadas unos 400 metros entre sí, divididas por extensiones de césped para los peatones y autopistas elevadas para los coches”, y sentenciaba cuando arreciaban las críticas: “el progreso se alcanza por la vía de la experimentación, la cuestión se dirimirá en el campo de batalla de lo «nuevo»”.

Porque en la experimentación de lo nuevo, en la búsqueda de nuevas soluciones, llegaremos a la difícil resolución de la ecuación planteada. Máxime en un momento en que todos los presagios apuntan a que en el año 2050 la población de la Tierra estará en una horquilla entre 9.800 y 10.000 millones de habitantes, con un 70% de los mismos habitando en las ciudades. En base a cómo hagamos y construyamos nuestras ciudades ahora y dentro de 30 años, podremos garantizar los suministros básicos como el agua, energía, alimentos, etc.  

Por ello vamos a iniciar esta peregrinación hacia lo más innovador, hacia las soluciones que plantean verdaderos visionarios como Le Corbusier, en un siglo XXI atenazado con verdaderas contradicciones y dilemas como el cambio climático, las migraciones, las guerras por el agua y materias primas, las guerras por ideas religiosas, las huidas hacia zonas menos afectadas por los desastres naturales, aumento de sequías e inundaciones no experimentadas en cientos de años, y cuando, finalmente todos tengamos que remar en la misma dirección, puede que sea demasiado tarde.
En el mismo artículo comentado con anterioridad, citaba un documental realizado por el cineasta británico Peter Weber y documentado y dirigido por Sthepen Emmot, catedrático en Oxford y director del Microsoft Research de la Universidad de Cambridge, titulado “ten billions” (Oxford Productions) donde se planteaba si era sostenible un mundo donde un crecimiento demográfico tan incontrolado y donde el 70% del agua que se produce a nivel mundial, se dedica aún hoy día a la agricultura. Queda mucha tarea para voltear esta situación que casi en el año 2020 no tiene sentido que una modernización y mejora de los sistemas productivos no provoque un aminoramiento de las necesidades hídricas. Y aquí vendría ideal aplicar en todas las plantaciones del mundo el concepto riguroso y ecuánime de la HUELLA HÍDRICA, para testar de primera mano y auditar cómo este sector productivo aún tiene un camino largo que recorrer para alcanzar cotas de rendimientos deseables y ahorros hídricos que se podrían dedicar a otros usos.

Para poner negro sobre blanco cuáles serían las medidas y/o principios que regirían las ciudades del futuro presente, National Geographic pidió consejo al despacho de arquitectura SOM (Skidmore, Owings y Merrill), autores de obras como la UN World Trade Center de Nueva York, de 541 m de altura o de la BURJ KHALIFA, el edificio más alto del mundo con 828 m de altura, no dudaron en plasmar sus ideas que resumimos brevemente y que iremos detallando en futuros artículos.     

A)    Urbanizar por ecología
B)     Protección de las fuentes de agua, en cuanto a la captación, tratamiento y reutilización
C)   Usar el mayor porcentaje de energía renovable
D)   Construir ciudades más densas
E)    Hacer que los residuos sean recursos utilizables
F)     Producir alimentos de forma local y sostenible
G)   Los trenes de alta velocidad provocan una alta movilidad y mejoran la vida de las personas
H)    Aumentar la cultura y el patrimonio de población diversa con ayudas públicas
I)       Apostar por un incremento de la economía online y automatizada

Aquí tenemos ya unos serios principios por donde apuntar nuestras flechas porque todo está íntimamente relacionado con la gestión de los recursos básicos, la energía, el suministro de agua, la minimización de las emisiones de carbono, el empleo de energías alternativas, conceptos como el de gentrificación, densificación, etc. nos vienen a poner de relieve que ciudades como Detroit y Copenhague, con similar población, tienen una superficie muy distinta, siendo la primera de 370 km2 y la segunda de unos 88,25 km2, es decir, unas 4 veces menos, provocando que el consumo de combustible de los vehículos o de los transportes públicos sea mucho mayor, así como las emisiones de CO2, por poner un ejemplo.

Afianzaremos estos conceptos en próximos artículos para desentrañar los verdaderos desafíos que tienen las ciudades del futuro próximo. Los desafíos que tenemos todos los que habitamos en este mundo. Los desafíos que la naturaleza nos presenta de forma continua y a veces, de forma muy imprevisible, o quizás no tanto. Veremos.  Aunque hay una voz acreditada de la Universidad de Harvard, Steven Pinker, que en su libro publicado el año pasado, “En defensa de la Ilustración. Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso” defiende que viviremos más años, cuando la salud nos acompaña, siendo más felices. La solución de los problemas los encontramos en el ideal de la Ilustración:  El uso de la razón y la ciencia. El psicólogo cognitivista evalúa la condición humana en el tercer milenio y nos insta a ver con otra perspectiva los titulares alarmistas y diversas profecías. En el título del libro encontramos las respuestas y herramientas que necesitamos para afrontar los problemas y continuar con el progreso, en todo el mundo.